Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814
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Paletos o "isidros"

En la Villa y Corte se denominaba así a los labradores de las comarcas vecinas que acudían a la capital los días de mercado a vender los productos que recolectaban. Se pueden asimilar a pueblo de clase baja y pueden incluir a labriegos, arrieros, pastores, sirvientas, lavanderas, aguadoras, etc. Normalmente sólo disponían de una prenda de ropa que usaban a diario, por lo que se deben emplear prendas de tejidos recios y colores pardos, grises, etc, nunca de colores llamativos.

Los “paletos” pueden llevar como calzado alpargatas, abarcas o sandalias, con calcetines altos hasta la rodilla. Para las labores del campo podían llevar polainas de lana, cuero o lona que cubrían desde el tobillo hasta la rodilla. Como ropa calzas o pantalón hasta media pierna (nunca largos, en esa época las clases populares no usaban pantalones largos sino calzas), camisa de lienzo, si es posible sin botones (de cordones) y sin cuellos (de tirilla), chaleco, faja, pañuelo en cuello y/o cabeza. Como prenda de abrigo un poncho o una manta. En esa época todos llevaban cubierta la cabeza; como prendas de cabeza se pueden utilizar sombreros de paja, chambergos y otros sombreros de ala ancha directamente sobre la cabeza o sobre pañuelos anudados en la nuca; incluso simplemente el pañuelo anudado en la nuca. Para portar objetos personales se utilizan alforjas o zurrones. Armas de fuego no es normal que llevasen porque no tenían capacidad económica para ello; podían usar utensilios cotidianos o herramientas de trabajo como un simple palo largo para andar, azadones, hoces, horcas, navajas…

Ellas pueden llevar alpargatas con medias altas. Faldas de telas recias con enaguas blancas y siempre delantal o mandil sobre la falda. Camisas y corpiños ajustados (o justillos) era lo habitual, y sobre los hombros se echaban la pañola, prenda en forma de triángulo o circular con la que cubrían la cabeza al entrar a las iglesias. El pelo siempre recogido o en moño y cubierto, bien con un pañuelo o con una redecilla. Sólo mujeres de la vida, también llamadas en la época “hermanas de Venus”, llevaban el pelo suelto. Para portar objetos personales pueden usar cestas o alforjas. También pueden recrear con cántaras; está documentada la presencia de aguadoras para suministro de los soldados en batallas

Majos y majas

Son los tipos representados en los cuadros costumbristas de Goya, por lo que también se les conoce como goyescos. Generalmente se trata de clases medias urbanas (desde artesanos y propietarios de pequeños negocios a funcionarios y burgueses de clase más alta) aunque también pueden ser propietarios de negocios en zonas rurales. Su poder adquisitivo les permitía tener dos juegos de ropa interior y camisas y al menos dos vestidos, el de diario y el de los domingos. Si vivían más desahogadamente podían tener más variedad de trajes. Las telas pueden ser de mayor colorido.

El calzado usado por los majos o goyescos puede ser manoletinas o zapatos con gran hebilla, con medias hasta la rodilla. Su atuendo típico está formado por calzas (o pantalones hasta media pierna), camisa, faja, chaleco y chaquetilla corta y entallada. Para cubrir la cabeza se puede usar una gran variedad de prendas: redecillas, sombreros redondos de ala ancha, tricornios de fieltro o sombreros de ala muy estrecha y copa troncocónica. Como prenda de abrigo, la capa.

Ellas calzan manoletinas planas o de tacón muy bajo con medias altas. Visten basquiñas (o faldas de vuelo) adornadas con franjas, flecos o volantes para hacerlas más vistosas, siempre con delantal sobre la falda. Camisa, jubón (como un chaleco o corpiño ajustado) y monillo o chaquetilla ajustada. Sobre los hombros y/o sobre la cabeza llevaban pañola o chal. Adornaban el pelo con redecillas o con “carambas” (tocados que recogían el pelo con un lazo en la parte superior, puestos de moda por “La Caramba”, una famosa artista en esa época). Para llevar objetos personales suelen llevar un bolso de tela a juego con la basquiña.

Los manolos y los chisperos, como se llamaba a los habitantes de barrios populares, compartían la misma moda aunque, lógicamente, con tejidos más pobres y sin adornos.

Los guerrilleros, que normalmente actuaban en el medio rural, lejos de los acuartelamientos franceses cercanos a las ciudades, tenían contacto con paisanos de diferentes lugares, por lo que su aspecto podía variar entre los paletos y los majos, con todas las posibilidades intermedias. En Andalucía era típico el sombrero calañés, que suele llevarse sobre un pañuelo que cubre la cabeza, anudado en la nuca

Afrancesados

Se trata de las clases altas, aristócratas, altos funcionarios, etc, que podían permitirse seguir las últimas modas europeas: la inglesa y, especialmente, la francesa. Por esta razón hemos elegido el nombre de esta categoría, que no tenía por qué corresponder con sus preferencias políticas.

Ellos usan botas de caña alta (de montar) en las que va metido el pantalón, que es muy ceñido, o zapatos con hebilla y medias hasta la rodilla; camisa con cuellos altos rectos a los que rodea con dos o más vueltas una cinta larga o un pañuelo anudado, chaleco (única prenda en la que se permite decoración) y levita o frac estrecho de cuerpo y mangas, con cuello alto; sombreros de copa alta recta (chisteras).

Ellas usaban zapatos planos o con poco tacón: escarpines abiertos con hebilla o cerrados tipo manoletina. Llevan el llamado “vestido camisa” con corte “tipo Imperio”, de talle alto y con poco vuelo, sin artilugios interiores. Como prenda de abrigo, el chal. El pelo se lleva corto y rizado o recogido en un moño con guedejas sueltas. Para interiores llevaban diademas y tocados y, como correspondía en la época, por la calle iban cubiertas con sombreros con cintas o cordeles atados bajo la barbilla

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